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Sin dudarlo, yo te cambiaría,

tu soledad por la mía.

Mis recuerdos, por tus besos,

plagados de amaneceres.

Tu sonrisa, por mis venas,

y la vida que va por ellas.

Sin dudarlo, yo te cambiaría,

mi punzante tierra, por tus serenas arenas.

Yo te cambiaría, mi empañada aurora,

por tu dulce sueño, que raya en la noche helada.

Y la brisa que te acoge,

la cambiaría, sin dudar, por volver a llevar,

 mi nombre, en tu barca.

Dawn 30 de agosto 2016

 

 

Suave pendiente

de mi vida en Paris

siente nostalgia.

 

Dawn 19 agosto 2016

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De todas las veces que os he descrito la dicha y el sabor de la Galicia que una vez me rescato, ni una sola, os he dejado entrever mi añoranza, por el perfumado viento azul del mar, el luminoso destello blanco de las arenas y el romper de las olas contra los escarpados bajos de mi isla .

Los bosques de sabinas que rodean Sa Torre…
El faro en Porto Colom, para iluminar, mis amores tardíos…
El llaud de madera pintado…, en la proa tu nombre…

Atávicas cepas de vides y brillantes salinas, para hacer al hombre, hombre y recoger yo, su esencia…, afortunada mujer al sentir en mi piel, la pasión del pintor en su búsqueda de Ítaca.

Mi latido se detuvo, cuando abandoné mi isla, mi desnudez, se hizo patente al alcanzar el frío de otras tierras, de otras vidas, que el destino me tenía por presentes…

Escucho en Deià la frase del poeta…

” en mi isla, todos los caminos son el mar, infinitas escaleras hacia el cielo, dormir sin nadie que vele mi sueño…morir dormido”.

otro día os diré mas…

Dawn 19 agosto 2016

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Gamussino en su cama, se estira con voluptosidad y entorna los enormes ojos verdes con deleite, al reconocer el aroma que le llega de la acogedora cocina.

Bea esta preparando el desayuno, el sol avanza en la mañana e inunda las dependencias humildes pero resplandescientes de la pequeña vivienda.

La escucha trajinar entre los fogones, canturrear al vertir la nata y el cafe caliente en las bonitas tazas de loza que va disponiendo con infinito cariño, sobre la fregada mesa de madera de olivo, herencia de sus padres.

Los pequeños, duermen todavia, agotados y felices, por la jornada de ayer.

Su padre, les llevo con el en la barca, a participar de la ultima captura del verano. Los bancos de sardina, lucios y gambas, les esperaban ansiosos por ensartarse continuamente  en las enormes redes de arrastre , provocando una gran sonrisa en el Patron, que no cesaba de gritar y hacer bromas con los ramperos de la tripulacion. Su padre es el capitan de un buque Cerquero, con redes de hasta 5 km, y de 24 metros de eslora. Un gran barco de pesca que al anza los once nudos con algun que otro resoplido del motor.

Hasta los topes llegaron a puerto. Alli el Patron hizo sonar la sirena del puente por tres veces seguidas de una bocina larga y sorda. El mayor de los chicos, desde la cofa, saludaba con entusiasmo a todos los que quisieron acudir a darles la bienvenida a casa. La jornada habia terminado sin incidencias, una vez mas.

A mis amigos y a mi, no nos dejan subir a bordo, pero apenas amarrar en el malecon, nos llaman y agasajan como merecemos. No en vano somos autenticos ejemplares, de pura casta…

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Dawn 19 agosto 2016

 

 

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Las horas, han seguido su curso, sin embargo, la saeta del reloj de mi mesilla, se niega a avanzar, continua señalando las cinco de la mañana, de cada mañana.

Me levanto y una vez mas, me dispongo a salir al muelle, voy con lo  necesario para mi hombre, una camisa limpia para despues de faenar, la de cuadros que no ha estrenado todavia, el termo de cafe, bien caliente y bien cargado, pan moreno y la cerveza para guardar en la bodega.

Al doblar la esquina del colmado, me espera Antonia, con la cesta de fruta para la tripulacion, – “yo la llevo mujer”, y  avanzo ligera a pesar de la carga, hasta el muelle de pescadores.

Mis pies, parecen tener alas al divisar la roja y panzuda barcaza, mi pulso se acelera, al repasar mentalmente los nombres , de los que faenan en la bañera de popa.

Estan girando la corona, repleta de redes secas y reparadas, listas para el arrastre, con el viejo motor diesel, al ralenti, impaciente por hacerse a la mar.

La radio del puente, da el parte del tiempo, alternandolo con musica de Miles Davis.

Todos escuchan en silencio.

Les saludo y pido permiso para subir a bordo, espero encontrar a mi hombre, en la mesa de cartas, estudiando la ruta. No puedo verle en cubierta.

Los chicos, aceleran su labor , se disponen a guardar las provisiones y vestirse con los petos amarillos de goma de faena.

Un desconocido en el muelle, libera las amarras de popa y proa, y de un salto, sube a bordo. Se inclina al pasar por  la escotilla del puente y se dispone a tomar el timon para iniciar la maniobra.

Me sobreviene una congoja que no puedo superar, de  inmediato gruesas lagrimas surcan mis mejillas, la certeza me  golpea  con saña. Fue el pasado octubre, ese maldito bichero encallado, salio disparado hacia babor y lo que a continuacion ocurrio, fue inexplicable.

Mis ojos empañados, buscan su abrazo, mis manos su boca, mi voz busca su nombre…, como cada amanecer de cada mañana .

Dawn 18 agosto 2016.

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Un destello rojizo, ilumino su pedazo de cielo. Sorprendido, se sacudio los ultimos vestigios de sueño y salio a la noche.

Las estrellas que tililaban en lo alto, perdian su resplandor cuanto mas crecia la lengua incandescente, las esquirlas doradas danzaban a su alrrededor y el calor se hacia por momentos apabullante.

Los gruesos y verdes pinos del norte, se transformaban en fantasmas fluorescentes y las matas dl monte en antorchas que marcaban el camino al infierno.

El panico empezo a dominarlo y busco en su instinto y en sus ancestros como escapar.

Corria sin control, le guiaba el olor a salitre de la costa.

Los pocos que acudieron a sofocar el incendio, daban gritos y golpes con palos, latas y lo que tuviesen a mano, pensando que eso ayudaba, pero en verdad, todavia se transformaba en mas terrorifico.

Muchos de los pequeños, le seguian por la senda que llegaba al acantilado, desde alli, las aves se lanzaban al viento y los pequeños se despeñaban por las oscuras rocas.Pero el se quedo quieto en el borde, empapado en sudor, temblando y obsesionado con la idea de volar…

Hasta que ya no pudo aguantar mas y el pequeño lobo blanco, se decidio por el vacio, con la esperanza d desplegar a tiempo sus alas.

Dawn 17 agosto 2016

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Hoy es limpio el paisaje, la bruma de la pasada noche, se disipa entre los pantalanes de madera gris y mojada.

Hoy son muy pocos los barcos de recreo que aun permanecen anclados, la tormenta se ha llevado los restos de sombrillas y griterio de las playas.

El mar de color verde profundo, se va amansando, rodeado por la sierra, el pequeño puerto, se despereza y se sacude a los rezagados veraneantes.

En el muelle de pesca, Sebastian, supervisa los aparejos y escucha la prevision por la radio de su barcaza, mientras su tripulacion, se pertrecha en la cantina de almuerzo y algo mas para tragarlo.

Hoy se nos dara bien, piensa, mientras reconoce un lugar en su memoria, mas alla de la bocana.

El, con el cabello gris y las callosas manos, de tantos años  de trabajo para arrebatarle al mar sus tesoros, se sorprende buscando el hueco vacio en tierra, donde hasta ayer mismo le esperaba el saludo y la sonrisa …, una entre mil.

Se colo el primer dia entre las redes extendidas al sol  y las cajas de pescado, con un bloc entre las manos y sus ingenuas preguntas, que el supo contestar con la sabiduria de los hombres sencillos que han vivido de la mar.

Sus ojos se encontraban y sonreian en cada respuesta, cada vez mas cerca sus cuerpos, hasta que la invito a conocerle.

Minutos antes de amanecer, ella acudia sonriente y adormilada a la rompiente del faro, para saludarle con la mano alzada y desearle buena pesca y el hacia sonar la bocina del “Itaca”  varias veces, decidido a volver cuanto antes, cargado de peces y contarle la jornada, mientras en la mesa del fondo del pequeño bar, rodeado de paisanos, bebian vino del  valle y reian hasta quedar exaustos y felices.

Asi dia a dia de los ultimos del verano, hasta hoy.

Pasan la bocana, y las gaviotas le previenen de la rompiente del faro. La prevision es de lluvia y viento del norte, por lo que la captura se dara bien. Pero el Patrón, tiene la mirada gris, ausente…, la busca a ella, la imagina ya en el tren que la devuelve a su lugar de origen. Tantos años de sentirse afortunado con lo que posee y hoy ya no le basta.

Sin proponerselo, la chica del bloc, lo ha cambiado todo.

Dawn 16 agosto 2016

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La brisa mece los foques y suenan las campanillas de los mayores, el agua del puerto, sigue tranquila, con suaves ondulaciones que ayudan a los patos en su paseo entre las barcazas. Y la mar, plata hasta ahora, comienza a tomar tintes dorados, verdes y azules.

Las gaviotas, palomas y estorninos se confabulan y alborotan el cielo, aún sereno y pintado de algodón.

Los sonidos van cambiando, los aromas también, al olor del salitre, cabos mojados y algas, se suma el del molinillo de café y el tabaco de pipa del primer  patrón , disponiéndose a soltar amarras.

Cubre la Tramontana una extension de genista y pino verde oscuro, frondoso y desafiante hasta el extremo del pequeño faro.

El mediterraneo se posa a sus pies. Salto dentro del llaud, separo las redes y me hago a la mar, rodeo el pequeño puerto y ya desprotegida mi embarcacion de los feroces vientos del norte, avanza otro gran día de pesca.

Nota: pido perdon por la ausencia de tildes, el teclado es rebelde.

Dawn 5 agosto 2016